Mi amiga, Summer Storm, tiene fiebre de la jungla. A diferencia de otras enfermedades, es una que quieres tener, ya que el único remedio para ella son las pollas negras más gordas que haya. La llevé a ver a mi propio médico y no pasó mucho tiempo hasta que él le metió su termómetro de carne por la garganta seguido del mío. Se aprovechó de su título de médico para hacer que nos turnáramos para intentar extraer la medicina pegajosa de sus bolas. Sin embargo, eso requeriría el trabajo de nuestros coños mojados para hacerlo y los días de Summer Storm de follar con chicos blancos llegaron a su fin en el momento en que el buen doctor se metió las bolas hasta el fondo de su canal de parto. Tenía la esperanza de que él vertiera su carga en lo más profundo de ella para que en el futuro mi bebé negro tuviera un amigo para jugar. Parecía que estaba teniendo un ataque porque su cuerpo no dejaba de temblar y yo fui el siguiente en dar un paseo en su máquina de hacer bebés. Summer Storm ahora es adicta al porno interracial, al pollo frito, a la sandía, y todo es culpa mía porque conocía la cura para su fiebre de la jungla.Descargar Ruth Blackwell en ‘Summer Storm – Ruth Blackwell’Descargar Ruth Blackwell en ‘Summer Storm – Ruth Blackwell’