A veces, cuando tenemos ganas de follar, paramos a la gente y les hacemos que nos follen. Somos la ley y podemos hacer lo que queramos. Así que paramos a este tipo y le obligamos a follarnos para no ir a la cárcel. Nos folló a los dos por todo el coche patrulla. Una vez que el acto estuvo hecho, llegó el momento de arrestar al cabrón. Así es, no se puede joder con la ley.