Cuando mi nueva vecina me llamó con un corsé, medias y tacones increíbles, supuse que buscaba algo más que una taza de azúcar. ¡No es que necesite mucho aliento!
Sintiéndome muy retro con mis lunares, me pregunto si tenían unos bonitos consoladores grandes con mango en T en la década de 1950. ¡Oh..."Días felices"!