Carolina Guerrero se siente increíblemente sexy con su lencería de encaje escasa. El negro resalta contra su piel mientras se siente desde las tetas hasta el coño. Preparada para pasarlo bien, se queda atónita cuando su novio Michael Fly se une a ella con un regalo. Resulta que Michael le ha comprado un par de vibradores. Ella le pregunta a Michael cómo usar los juguetes, y él se lo muestra. Sacando un rollo de cinta adhesiva, los coloca de punta con punta en el somier de la cama y los ancla en su sitio. Luego le dice a Carolina que se ponga a trabajar con el doble vibrador mientras él se sienta y la observa moverlo. Frotándose contra las puntas zumbantes, gime tan dulcemente. Michael no soporta mirar mucho antes de unirse, dejando que Carolina le chupe el pato mientras sigue pegada a los juguetes. Finalmente, Carolina se mueve a la cama donde sigue chupándole a Michael. Se arrodilla cuando está lista para algo más, y Michael está ahí para meterse profundamente en su guante de terciopelo. La toma por detrás, en perrito mientras Carolina gime aprobando. Cuando Carolina cae a su lado, Michael la sigue hacia abajo. Se acurruca detrás de ella y mantiene su fiesta de coño recortado. Luego es el turno de Carolina de tomar el control de su propio placer. Pone a Michael boca arriba y se sube para montar su bastón sexual en la vaquera en el ángulo justo para llegar al orgasmo. Boca arriba, Carolina recibe a Michael dentro por última vez. Él se sumerge profundamente mientras ella le chupa el pulgar al mismo ritmo. Solo cuando Michael está seguro de que Carolina está agotada, se retira. Unas cuantas caricias y Carolina se ha ganado una facial que completa su dicha sensual.