A Candy, como a cualquier higienista dental decente, le encanta presionar sus grandes tetas contra las caras de sus pacientes. A pesar de esto, Danny D odia ir al dentista y necesita cuidados y atención especiales. Candy le promete una golosina si solo se queda quieto, y vaya si tiene un regalo reservado para él. Con suerte, al dentista no le importará que se la chupe y se monte en la gran verga de Danny mientras completa el chequeo.